En Tonelería Guerrero combinamos más de 30 años de oficio con la tradición vitivinícola del Valle de Guadalupe. Nacimos como un pequeño taller familiar y hoy somos un referente nacional en la restauración de barricas, la fabricación de muebles artesanales y la comercialización de barrica rehabilitada.
Ética ante todo – Si una barrica no es técnicamente reparable, la devolvemos sin costo; la honestidad es parte de nuestro servicio.
Excelencia enológica – Procesos controlados que garantizan higiene, sellado y perfiles aromáticos consistentes.
Sostenibilidad – Reutilizar y dar nueva vida a la madera reduce la huella ambiental de las bodegas.
En Tonelería Guerrero, el trabajo no es solo una tradición: es un legado compartido entre padre e hijo.
El fundador, maestro tonelero con más de 30 años de experiencia, lidera cada proceso con la precisión y el respeto que este oficio exige. Su hijo, formado a su lado desde joven, representa la continuidad y evolución de ese conocimiento.
Este taller no es una fábrica; es una extensión del hogar. Más allá del taller, hay manos que acompañan, apoyan y fortalecen —una red familiar silenciosa que sostiene la esencia de todo lo que hacemos.
Cada barrica que restauramos y cada mueble que fabricamos lleva consigo el sello invisible de una familia que cree en lo que hace.
A lo largo de los años, hemos tenido el honor de colaborar con vinícolas, productores y proyectos que valoran la excelencia artesanal. Cada cliente representa una historia de trabajo bien hecho, compromiso y confianza mutua. Estos son algunos de los nombres que respaldan nuestro oficio.
Tonelería Guerrero nació del esfuerzo y la maestría adquirida con el tiempo.
Nuestra historia une técnica, honestidad y una profunda pasión por el vino.
Si buscas compromiso real, calidad comprobada y un trato humano, estás en el lugar correcto.
Te damos la bienvenida a nuestro legado.